A medida que su círculo crece, también lo hace usted

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Después de que Pablo conociera a Jesús, viajó mucho, fundando iglesias allí donde iba.

Gran parte del Nuevo Testamento se compone de las cartas de Pablo a las personas a las que asesoró y a las iglesias que ayudó a fundar. Sus cartas responden a preguntas específicas de los líderes de la iglesia. Advierten, desafían e incluso corrigen el rumbo de aquellos que podrían ir por mal camino.

Pero por muy personales que fueran las cartas de Pablo, se compartían, se leían en voz alta y se pasaban de iglesia en iglesia para que todos pudieran crecer en su conocimiento y comprensión de Dios.

“Una vez que hayan leído esta carta, pásenla a la iglesia en Laodicea para que ellos también puedan leerla. Y ustedes deberían leer la carta que les escribí a ellos.” – Colosenses 4:16

Al igual que Pablo animó a las primeras iglesias a intercambiar cartas y aprender de los éxitos y fracasos de los demás, nosotros podemos aprender de las experiencias de los demás sobre quién es Dios y cómo se ha manifestado por nosotros.

La iglesia es un lugar de gran diversidad. Alguien en otro estado o parte del mundo está viendo a Dios mostrarse de maneras que tal vez no sabemos que son posibles. Y por muy sabios que sean nuestros pastores y maestros, nadie sabe todo lo que hay que saber sobre Dios.

Ahora vemos todo de manera imperfecta, como reflejos desconcertantes, pero luego veremos todo con perfecta claridad. Todo lo que ahora conozco es parcial e incompleto, pero luego conoceré todo por completo, tal como Dios ya me conoce a mí completamente. – 1 Corintios 13:12

Con demasiada frecuencia, encontramos los autores y oradores que nos gustan, y nos quedamos con ellos. Buscamos personas de una edad y una etapa de la vida similares, y nos pegamos a ellas.

Cada persona lleva la imagen de Dios de forma única y tiene algo que aportar a nuestra mayor comprensión de Dios y de su reino. ¿Qué podemos perdernos si sólo leemos y escuchamos a personas que son como nosotros?

1 Tesalonicenses 5:21 nos anima a probarlo todo y aferrarnos a lo que es bueno. No tenemos que temer salir y aprender de los demás. Tenemos al Espíritu Santo como guía y la Biblia como fundamento firme.

Así que lee y escucha. Pruebe y vea lo que se alinea con las Escrituras. Toda la sabiduría, la historia y el conocimiento que Dios ha derramado sobre su pueblo en el pasado y en el presente son tuyos.


Steven Salas Murillo

¡Simplemente relájate y deja que Dios sea Dios!

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